Redescubriendo Málaga en el ansiado regreso de nuestro Motivation Day

Se ha hecho de rogar, pero la espera ha merecido la pena. El Motivation Day de Paraty World ha vuelto para quedarse, y no podemos negar que lo hemos cogido con muchas ganas.

Volvieron las risas, los chistes en el autobús, las confidencias, los brindis durante la comida, la competitividad sana, las miradas cómplices, el buen rollismo del que siempre hemos hecho gala. Volvieron los sentimientos de pertenencia al grupo, al equipo, a la familia. Porque eso es lo que realmente somos, una familia con lazos de sangre, el ADN Paraty corre por nuestras venas. Y como tal, todos/as volvimos a ser niños/as por un día.

Hacía mucha falta. Esta jornada, una de las más esperadas del año, se había visto forzosamente truncada por la Pandemia, esa riada vírica que ha arrastrado tradiciones, derrumbado puentes y provocado el aislamiento domiciliario de más de medio centenar de compañeros/as. Y a medida que las aguas han ido, poco a poco, volviendo a su cauce, se han hecho cada vez más evidentes las devastadoras consecuencias internas de esta catástrofe sanitaria. Quienes ya nos conocíamos, no sabíamos ni cómo saludarnos. Y para los/as recién llegados/as, ha sido como revivir el primer día de colegio… nueva clase, nueva seño, nuevos compis. Como decíamos, hacía mucha falta.

La actividad: redescubriendo Málaga

El Hotel Puente Real se ha convertido ya, de algún modo, en el punto de avituallamiento previo al enfrentamiento. Es allí donde se elaboran las estrategias bélicas, se presume de camiseta (cada equipo diseña la suya y la mantiene en secreto hasta el último momento) y se establecen las bases de la quedada que suele seguir a la dinámica de team building. Hasta aquí, todos/as tan amigos/as, inmersos en una tregua ficticia que hace imposible presagiar la encarnizada batalla que está por llegar.

En esta ocasión, el escenario elegido para la actividad fue el centro histórico de nuestra querida Málaga. En la mítica Plaza de la Marina, mientras los organizadores nos explicaban las distintas misiones que deberíamos completar, el contacto visual entre capitanes/as elevaba la tensión a límites insostenibles. Se avecinaban taconeos, cánticos, gritos, fotos, videos y un frenético ritmo de marcha.

Ipad en mano (qué mejor modo de dejar grabadas para la posteridad la experiencia y la liberación vividas), los siete equipos participantes visitaron distintos puntos de interés histórico y cultural de la capital de la Costa del Sol, completando sendas pruebas en cada uno de ellos. Qué mejor manera de redescubrir nuestro destino residencial que homenajeando a nuestros emperadores en el Teatro Romano, saltando de alegría con la Alcazaba como escenario de fondo, señalando incrédulos el ático de Antonio Banderas, bailándole al Museo Pompidou, sacándose un selfie con el entrañable Cenachero, alardeando de conocimientos artísticos frente al CAC y el Museo de Málaga, confeccionando una biznaga envueltos en el aroma de los jazmines de los Jardines de Pedro Luis Alonso, cantando “Málaga La Bombonera” a capela con el personal de la tienda del Málaga C.F., beberse un “pajarete” en la Antigua Casa de Guardia… Todo ello sin perder nunca de vista la importancia del tiempo y de no saltarse ninguna etapa del circuito marcado. Cada detalle puntuaba.

Dicen que lo importante es participar. Sin embargo, tres horas y más de siete kilómetros después, unos/as y otros/as fueron incapaces de ocultar su satisfacción, o decepción, a medida que se desvelaba la clasificación final. Como anécdota, es menester recordar que ganó el equipo “Party Seekers” pero, por encima de todo, venció la amistad. Cansados y contentos a partes iguales, el grupo comenzó a dispersarse (el merecido descanso del guerrero), eso sí, con la sensación de haber recuperado, en solo una tarde, el feeling perdido a lo largo de algo más de año y medio. Lo que vino después, para nosotros/as se queda… What happens in Paraty, stays in Paraty.

Desde que se celebrara la primera edición del Motivation Day, allá por 2015, cuando completamos juntos el Caminito del Rey, la tradicional foto grupal que siempre ha acompañado a esta particular convivencia, ha servido de claro indicador del estado de salud del grupo Paraty World. En cada instantánea se multiplicaban las cabezas. La de este año constituye también una prueba fehaciente de que seguimos aquí, muy vivos y coleando. La felicidad que reflejan los 65 rostros retratados, habla por sí misma: estamos, si no más fuertes, desde luego más ilusionados y unidos que nunca.